| ID# | RLS20103876 |
| Información | 4 dormitorios, 4 baños, Dentro de la casa: 4300 ft2, 399m2, edificio tiene 4 viviendas, edificio tiene 4 pisos DOM: 106 dias |
| Año de construcción | 1899 |
| Impuestos (por año) | $24,480 |
| Metro | 4 minutos hasta 1 |
| 6 minutos hasta A, C, B, D | |
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Una casa bajo los árboles...
Hay calles que invitan a tomarse el tiempo. West 149th Street ha sido durante mucho tiempo una de esas manzanas. Ya sea al dirigirse hacia el este o hacia el oeste, siempre ha valido la pena recorrerla.
Con una presencia tan natural hoy como la que ha tenido durante generaciones, 531 West 149th Street es un magnífico ejemplo del estilo neorrománico. Sus cuerpos salientes redondeados, los detalles tallados en piedra rojiza, la elegante escalinata de acceso y la reja de hierro forjado ofrecen apenas el primer indicio de la calidez, la artesanía y la individualidad que aguardan en el interior.
Mucho antes de llegar a la primera vivienda, la casa comienza a contar su historia. Los suelos de mosaico, los ricos paneles de madera, los revestimientos de madera a media altura, los montantes acristalados y la carpintería evocan una época anterior, cuando la artesanía encontraba su lugar en los espacios cotidianos. Arriba, el tragaluz de acero galvanizado llena el vestíbulo central de la escalera con una interacción escultórica y siempre cambiante de luz y sombra.
Cada unidad es individual a su manera, aunque inequívocamente forma parte de un conjunto mayor. En toda la casa, los conjuntos de chimeneas siguen siendo algunos de sus detalles más destacados. Las repisas de madera tallada con espejos sobre ellas, los revestimientos y hogares de azulejos cerámicos con ricos patrones, y los hogares escultóricos de hierro fundido definen las estancias principales. Los techos altos, las molduras, los remates, la carpintería, las ventanas altas enmarcadas por sus contraventanas interiores tradicionales y las orientaciones norte y sur distinguen aún más cada residencia.
Las cocinas se han renovado cuidadosamente con el paso de los años, sin pedirle jamás a la casa que se convierta en algo para lo que nunca fue concebida. Cada residencia de planta completa conserva tanto la entrada delantera como la trasera, una característica que ofrece flexibilidad a la vez que evoca una forma de vida anterior.
Las habitaciones orientadas al sur disfrutan de una maravillosa relación con el dosel arbóreo circundante. Dependiendo de la estación, las estancias parecen descansar bajo las hojas, entre ellas o justo por encima, recordándole suavemente que la naturaleza aún tiene un lugar en Manhattan. El cuerpo saliente redondeado del tercer piso se convierte en uno de los lugares favoritos de la casa; su banco de ventana empotrado no le pide nada salvo que se quede un poco más. Arriba, el baño del cuarto piso ofrece su propio refugio bajo un tragaluz, un lugar donde desaparecer por un rato.
Aquí todavía hay espacio para la imaginación.
Actualmente distribuida como cuatro residencias independientes de planta completa y renta libre, la casa ofrece más de un camino a seguir. Puede continuar tal como está, con cuatro viviendas independientes y los ingresos que generan. O quizá la posibilidad más interesante se encuentre en algún punto intermedio.
Se pueden combinar dos pisos para crear una residencia privada de generosas dimensiones, permitiendo al mismo tiempo que los pisos restantes sigan funcionando discretamente como viviendas generadoras de ingresos. Para quien desea la escala y el carácter de vivir en una casa adosada sin necesariamente destinar todo el edificio a una sola residencia, se trata de un punto intermedio atractivo: más espacio para uno mismo, conservando a la vez ingresos significativos por alquiler en otras partes de la casa. Se proyecta que las residencias individuales se sitúen aproximadamente entre $3,300 y $3,500 al mes.
Otros podrían imaginar una configuración para dos familias, una residencia con jardín que incorpore el sótano, o, con el tiempo, toda la casa como una sola vivienda. La distribución existente no impone una única respuesta. Simplemente mantiene abiertas las posibilidades.
Cuidadosamente mantenida, la propiedad se ha beneficiado de mejoras continuas, incluida la reciente sustitución del tejado, reflejo del mismo cuidado atento presente en toda la casa.
Con aproximadamente 3,500 pies cuadrados sobre rasante, un sótano de 788 pies cuadrados y 928 pies cuadrados de espacio exterior, la propiedad se complementa además con más de 1,600 pies cuadrados adicionales de FAR, lo que ofrece mayor flexibilidad a quienes deseen ampliarla cuidadosamente en el futuro, sujeto a la normativa urbanística y a las aprobaciones aplicables.
Descubra el encanto de Hamilton Heights. Hace un siglo, y tanto como hoy, hay algo innegablemente cautivador en esta zona de Manhattan. Aquí, dentro de la histórica sección de Sugar Hill, es fácil
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A House Beneath The Trees ...
Certain streets encourage you to take your time. West 149th Street has long been one of those blocks. Whether heading east or west, it has always been worth the walk.
Standing as naturally today as it has for generations, 531 West 149th Street is a beautiful example of Romanesque Revival design. Its rounded bay, carved brownstone detailing, elegant stoop, and wrought-iron gate offer only the first indication of the warmth and individuality waiting within.
Long before arriving at the first residence, the house begins telling its story. Mosaic tile floors, rich wood paneling, wainscoting, transoms, and millwork introduce an earlier era, when craftsmanship found its place in everyday spaces. Above, the galvanized steel skylight fills the central stair hall with an ever-changing, sculptural interplay of light and shadow.
Each residence is individual in its own way, yet unmistakably part of a greater whole. Throughout the house, fireplace ensembles remain among its finest details. Carved wood mantels with overmantel mirrors, richly patterned ceramic tile surrounds and hearths, and sculptural cast-iron fireboxes define the principal rooms. Elevated ceilings, moldings, trim, tall windows framed by their time-honored interior shutters, and north and south exposures further distinguish each floor.
Kitchens have been thoughtfully refreshed through the years, their updates sitting comfortably alongside the house's original character. Each full-floor residence retains both front and rear entrances, a feature offering flexibility while recalling an earlier way of living.
The south-facing rooms enjoy a wonderful relationship with the surrounding canopy. Depending upon the season, they seem to rest beneath the leaves, among them, or just above them, gently reminding you that nature still has a place in Manhattan. The third-floor rounded bay becomes one of the house's favorite places, its built-in window seat asking nothing of you except to stay a little longer. Above, the fourth-floor bath offers its own retreat beneath a skylight, a place to disappear for a while.
And then there's the house itself. For more than a century, it has welcomed one chapter after another, gracefully and irresistibly, never needing to be anything other than itself.
Its doors have opened to generations of residents. Now, a new kind of welcome awaits.
There is still room for imagination here.
Currently arranged as four free-market, full-floor residences, the house offers more than one way forward. It can continue much as it is, with four independent homes and the income they provide. Or perhaps the more interesting possibility lies somewhere in between.
For an owner who wants more of the house for themselves, the existing floor-through arrangement lends itself naturally to combination. The Garden and Parlor floors could come together as an owner's duplex with the private garden, while the Third and Fourth floors remain independent residences above. At projected rents of approximately $3,300-$3,500 per month each, those homes could continue providing meaningful income.
Another possibility is to divide the house into two substantial duplex residences-Garden and Parlor below, Third and Fourth above.
Or take more of the house: Garden, Parlor and Third could become a three-level owner's residence, with the Fourth Floor remaining an independent full-floor home.
For someone drawn to house living but not necessarily to giving over the entire building to a single residence, these possibilities offer an intriguing middle ground: more house for yourself, with income still working elsewhere. A legal reduction to three residences or fewer may also result
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